Nicki Bille, el escarabajo tatuado

Publicado: 12/16/2011 en Jugadores
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Si eres tatuador profesional, a la que llevas unos cuantos años -quizá incluso menos- en el negocio, ya crees haber visto de todo. Moteros que piden grandes dibujos de fuego y calaveras; Lolitas que quieren un delfín, una mariposa o un duende; jovencitos que buscan adornar su bíceps con un motivo tribal o unos carácteres chinos… lo normal, vamos, en estos tiempos modernos. Sin embargo, una tarde de 2002, en la lejana Dinamarca, uno de estos maestros de la tinta se quedó un poco parado cuando entró en su taller un chaval melenudo, de tan sólo 14 años pidiéndole un tatuaje para su pierna derecha. Eso no es del todo raro, pensarán, y con razón. Pero lo que ya no es tan habitual es que el chico vaya acompañado de su padre, y que, además, éste sea el ‘patrocinador’ de esta especie de rito iniciático. Tras el estupor inicial, el tatuador inicia el proceso habitual y propone diferentes opciones. Después de echarles un vistazo, padre e hijo están de acuerdo: eligen el apellido familiar para la ocasión. Y en letras bien grandes, que ocupen toda la zona del peroné. “Mi madre nos quería matar cuando llegamos a casa. Ella nos dijo que estaba de acuerdo con lo del tatuaje, pero siempre y cuando fuera una cosa pequeñita. Y cuando vio aquello se volvió loca”, repasa, entre risas y con un perfecto castellano, el protagonista de la historia, que no es otro que Nicki Bille Nielsen (Vigerslev, Dinamarca, 07-02-1988). Un delantero del Villarreal que, cedido en préstamo en el Elche, lucha por hacerse un hueco en la élite del fútbol a base de goles. Es un personaje diferente, magnético, de los que la afición toma enseguida como uno de los suyos. Un chico con cara de niño travieso, cuerpo fibrado de estibador de puerto, instinto depredador en el área  y carácter rebelde. Un cóctel explosivo que amenaza con estallar definitivamente esta temporada.

“No soy el típico danés, no tengo una mentalidad fría y tranquila. Yo tengo un carácter más propio de sangre caliente. Mis amigos, ya desde pequeño, bromeaban, me llamaban ‘Balcan’, porque decían que parezco más de los Balcanes que del Norte”, reflexiona. Y es precisamente su carácter inconformista y de tipo duro el que le ha permitido llegar a las puertas de la fama después de una carrera complicada, quizá demasiado, para un chaval que todavía no ha cumplido 24 años. Y es que la precocidad de Bille no fue solamente cosa de ponerse tatuajes: con 17 años ya estaba jugando en la Segunda División de su país, en el Frem, donde se hinchaba a marcar goles con facilidad. Y, con 18, decidió probar suerte en Italia, de la mano de la Reggina, donde tocó el cielo para luego bajar a los infiernos.

“El cambio fue muy grande, porque ni siquiera había debutado en Primera en mi país y ya estaba en una competición tan dura como el Calcio. Pero me adapté rápido. Y todo fue muy bien. Teníamos a Walter Mazzari [actual entrenado del Nápoles] de míster, e hicimos una temporada excepcional, puesto que partíamos con una sanción de 11 puntos menos como consecuencia del Calciopoli”, explica. Al final, pese al handicap, aquella temporada consiguieron la permanencia. Y Bille se llevó un buen puñado de buenos recuerdos, como su debut en San Siro, ante el Inter, o haber coincidido con uno de sus ídolos, el brasileño Ronaldo, tras un encuentro ante el Milan. “Nos tocó pasar el antidoping y él no podía mear. Yo sí que tenía ganas, pero me aguanté para poder charlar con él”, confiesa. Así, tras 45 minutos en la sala, se fue con la ilusión de haber compartido un rato de intimidad con uno de los mejores jugadores de la historia y la promesa de su camiseta en el partido de vuelta. Una promesa que el astro cumplió en el último partido de Liga, en el que la Reggina, además de ganar, consiguió mantener la categoría. Un verdadero sueño que, sin embargo, pronto se tornaría en pesadilla.

Y es que la temporada siguiente, Mazzari se fue al Sampdoria y Bille se quedó sin su gran valedor. Los genoveses, incluso, negociaron su pase, pero el dinero acabó echando al traste la operación. Y, de la noche a la mañana, tras la llegada de un nuevo técnico, el punta se vio obligado a aceptar una cesión en la Serie C. “Fue un infierno. Primero me fui cedido al Martina, un equipo de la zona baja, que se pasó seis meses sin pagarme. Y luego, cuando el club quebró, me volvieron a ceder a un equipo de la misma categoría, el Lucchese, que teóricamente estaba en una posición más cómoda”. Sin embargo, la situación no varió en absoluto, y el delantero siguió sin cobrar. Se comió sus ahorros y, después de vivir gracias al dinero que le enviaba su madre, acabó en un escenario surrealista. “Cuando ya se había acabado todo el dinero y no tenía ni para pagar el alquiler, mi novia y yo tuvimos que dormir en el coche”, relata. Aquella fue su última noche en Italia. A la mañana siguiente, después de tocar fondo, una expulsión en un partido con el filial (algunas crónicas cuentan que Bille le pegó un puñetazo al árbitro, aunque él lo niega) le costó la rescisión de su contrato. Tocaba hacer las maletas y volver para casa, a Dinamarca, a lamerse las heridas.

“Siempre he dicho que, a veces, para dar un paso adelante hay que dar dos hacia atrás”, resume, con la famosa frase de Lenin. Y así fue. Refugiado al calor de su familia, en un entorno de confianza y con el orgullo tocado, Bille dio lo mejor de sí mismo. Ya en Primera, con el Nordsjalland, se volvió a convertir en el delantero letal que había sido. Desmarques, remates y acciones de habilidad le pusieron de nuevo en el escaparate. Marcó ocho dianas en Liga y otras ocho en la Copa, competición que se adjudicaron. Y su fama trascendía lo deportivo: el repertorio de tatuajes se amplió y el fichaje estrella fue un revólver a tamaño natural en la cintura. “Siempre he sido muy impulsivo. Y el hermano de mi ex novia tenía tatuadas dos pistolas en la espalda. Me gustó, así que decidí que yo también quería tener un tatuaje parecido”, explica, con naturalidad. Aquel revólver le sirvió para rematar una coreografía de lo más peculiar con su compinche Bajram Fetai. Después de que este último marcara un gol, simuló noquear de un puñetazo a los compañeros que salían a su paso para celebrarlo. Hasta que Nicki desenfundó su arma y lo abatió de un tiro. Una actuación estelar que tiene su historia. “Esa jornada había un gran combate de boxeo en Dinamarca y el equipo que hiciera la mejor celebración se ganaba una invitación para verlo en directo. Obviamente, ganamos”, explica. El vídeo no tiene desperdicio.

Interpretaciones al margen, la carrera futbolística de Bille iba de nuevo al alza, y tan sólo le hacía falta un empujón, que llegó en el tradicional Torneo Esperanzas de Toulon de selecciones Sub 21. Dinamarca fue finalista  (perdió 2-3 en la final frente a Costa de Marfil) y el punta se proclamó máximo goleador del campeonato. Recibió ofertas de diversos equipos europeos, pero al final se decantó por el Villarreal, que le ofrecía una plaza en su filial. No se lo pensó: España siempre había sido un objetivo para él, que tiene como gran ídolo a Guti. El ’14′ de su camiseta y el ’14′ que luce tatuado en su muñeca izquierda son en su honor. Incluso se pinta las uñas siguiendo el estilismo del ex madridista . “No somos el mismo tipo de futbolista, pero me identifico mucho con su personalidad rebelde e inconformista. Me veo reflejado en él. Y si jugara detrás mío, dándome pases… llegaba a los 30 goles seguro. Me encanta Guti”, revela.

La temporada pasada, en el filial groguet, fue titular indiscutible e incluso llegó a disputar un partido con el primer equipo. Pese a todo, sus números no fueron del todo buenos. Marcó seis goles en 33 partidos. “El día de mi debut con el Villarreal B metí dos goles y pensé que todo sería más fácil. Pero jugar en Segunda es muy difícil, casi más que en Primera, aunque parezca una exageración, porque tienes menos tiempo para pensar. El fútbol es más físico y menos táctico”, resume. Además, el hecho de jugar en un filial tampoco ayudó demasiado. “A mí me gusta la presión, tener un objetivo. Y en el Villarreal B teníamos la ambición de ganar, evidentemente, pero nuestra única exigencia era jugar bien”, añade. Así que, en este nuevo curso, cuando surgió la posibilidad de ir cedido al Elche, no vio la idea con malos ojos. Luchar por el ascenso y reivindicarse en uno de los equipos poderosos de la categoría le pareció un reto estimulante. Y la cosa parece que funciona: pese a iniciar la Liga como suplente, ha aprovechado al máximo sus oportunidades y ya suma cinco dianas en apenas 700 minutos sobre el verde. El público del Martínez Valero le adora y ha hecho grandes amistades en el vestuario franjiverde, como Miki Palanca. Ahora, la asignatura pendiente es calmar su lado más polémico (la temporada pasada, con la selección Sub 21, sacó de quicio a Víctor Ruiz y este inicio de curso tuvo un altercado en el campo del Valladolid) y su efusividad a la hora de celebrar los goles. Como en el partido ante el Barça B, cuando arrancó el banderín de córner y fusiló con él a sus compañeros. El gesto le costó la quinta amarilla y un partido de suspensión. “No sabía que aquí no se pueden celebrar los goles de esta manera. No volverá a pasar”, se disculpa.

En buena forma, con retos en el horizonte, Bille apunta más alto y sueña con disputar la Eurocopa, aunque todavía no haya sido nunca internacional absoluto. “Bendtner es indiscutible, pero sé que el seleccionador quiere probar más opciones en ataque. Y todavía hay unos cuantos amistosos antes del verano. Si sigo así, quizás tenga alguna posibilidad”, argumenta. De momento, en su cuenta de Twitter (@NickiBille14) no paran de lloverle elogios de aficionados que ya hacen campaña. Un ruido que, sin duda, le estimula para dar más guerra si cabe.

Estas vacaciones de Navidad, Bille volverá a casa para recargar energías. Y para cumplir un ritual: la visita al tatuador. Esta vez, si no hay cambio de planes de última hora, para volver a grabarse su apellido, ahora de forma gráfica, en la piel. Sí, sí, de forma gráfica. Porque Bille, en danés, significa escarabajo. El año que viene, si ven a un delantero rubio y fuerte gritando un gol a pleno pulmón, échenle un vistazo a la nuca. Por allí correteará, marcado en tinta, un insecto duro por fuera y con unas mandíbulas de acero para destrozar a quien se interponga en su camino. La metáfora perfecta para un goleador diferente. Para un futbolista dispuesto a comerse el mundo.

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Comentarios
  1. Calypsoul dice:

    Enhorabuena por el blog, da gusto encontrar artículos tan bien escritos y documentados y sobre todo, con un contenido tan interesante y desgraciadamente, tan poco abundante en el periodismo actual. Expectante estoy de leer la próxima historia. Un saludo!

    • Àlex Pareja dice:

      Muchísimas gracias. La idea era ofrecer historias interesantes de personajes que valieran la pena, y de momento estoy muy contento con el resultado. Y con la acogida de gente como tú. Se agradece muchísimo el comentario. Anima a seguir metiéndole horas…

  2. oriolvidal dice:

    ¡Brutal! Ha superado las expectativas, y mira que eran altas. Excelente reportaje… pero eso sí, en cinco años, queremos la segunda parte.
    Grande.

  3. uno de OURENSE dice:

    La hostia, me sumo a los anteriores comentarios FELICIDADES periodista y a seguir

  4. Chiriva dice:

    Acaban de comentar tu blog en goltv y me ha gustado mucho esta entrada por su contenido como por la forma. Endavant!

  5. Àlex Pareja dice:

    La verdad es que no sé qué decir. Todo esto está superando todas las expectativas… Sólo puedo dar las gracias a todos los que os habéis molestado en leer este texto o cualquiera de las otras entradas del blog. A los que me conocéis y a los que no. Ahora intentaré mantener el nivel tan alto como pueda o sepa.

    ¡Gracias!

  6. Desi dice:

    Es un pedazo de articulo de los pies a la cabeza,me ha encantado,mucha suerte con el blog y sigue asi!!

  7. [...] feliz a mucha gente de su barrio, siempre pendiente de su ídolo. A su lado, el brazo tatuado de Nicki Bille se agita, nervioso. Su mano busca inconscientemente el escarabajo que acaba de grabarse en la nuca [...]

  8. Germán dice:

    Gran artículo!Diferente y bien documentado. Un saludo desde Elche!

  9. Àlex Pareja dice:

    Muchas gracias, Germán. Espero que disfrutes del resto de las entradas. Nicki es un personaje muy interesante. Un niño grande con pinta de malote y muchas ganas de triunfar. Un abrazo.

  10. [...] con las aventuras de Iñaki Bea en Austria, si descubrísteis personajes sorprendentes como Nicki Bille o Henok Goitom, si os emocionásteis tanto como yo al conocer la historia de Urko Vera, si [...]

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