Corría el año 1983 cuando un Francis Ford Coppola totalmente consagrado en la industria (ya había firmado ni más ni menos que las dos primeras entregas de El Padrino y Apocalypse Now) decidió reunir en una película a una camada de jovencísimos actores acabarían triunfando en el mundo del cine. Un auténtico All Star de caras nuevas, de rostros que desfilarían por centenares de miles de carpetas de quinceañeras y que protagonizarían algunas de las películas más taquilleras de esa misma década e incluso -en algunos casos- de las siguientes. En Rebeldes, compartían cartel y escenas nombres como los de Patrick Swayze, Matt Dillon, C. Thomas Howell, Ralph Macchio -que sólo un año después se convertiría para siempre en el Daniel San de Karate Kid-, Rob Lowe, Emilio Estevez o Tom Cruise, para protagonizar una historia de pandilleros de los años 50 que vendría a ser (y que los críticos de cine me perdonen el atrevimiento) una buena mezcla de elementos ya vistos en West Side Story y Rebelde sin causa.
La película fue un éxito de público, tanto en Estados Unidos, donde llenó salas, como posteriormente en España, donde todo videoclub de barrio que se preciara disponía de una copia. Lanzó a la fama a un puñado de estrellas. Algunas, con el tiempo, perdieron el brillo y cayeron en el olvido. Otras, como Cruise, todavía manejan el cotarro en Hollywood, casi 30 años después.
En la Segunda División, hay un club que parece haber apostado por la misma fórmula que el bueno de Don Francis: la Unión Deportiva Las Palmas. No existe equipo en toda la categoría con más chicos del plantel. Sea por convencimiento o por pura necesidad económica, los grancanarios han reunido un interesante grupo de jóvenes jugadores. Y algunos de ellos son carne de Primera, llamados a seguir los pasos de los Jorge, Guayre, Rubén Castro o incluso Valerón. Encabezando esta nueva generación se encuentran dos chavales de 22 años, Jonathan Viera (Las Palmas de Gran Canaria, 21-10-1989) y Víctor Machín Pérez, “Vitolo” (Las Palmas de Gran Canaria, 02-11-1989). Dos chicos con vidas paralelas, que debutaron el mismo día, y que avanzan deprisa hacia el éxito. Todo, a pesar de una noche de fiesta y alcohol que a punto estuvo de enviarlo todo al garete.
